La importancia del edge computing para la banca

     

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En un panorama en el cual prevalece la tendencia indetenible de las aplicaciones digitales y la hiperconectividad, diversos sectores necesitan modernizarse. Los centros de datos de alto rendimiento, el Internet of Things (IoT), el fog computing y el edge computing están dictando las pautas a seguir en el manejo de información.

Ante las limitaciones de disponibilidad, ancho de banda, latencia y el tiempo de respuesta de la nube, los bancos con plataformas online necesitan estar a la par de las exigencias de los usuarios. Tanto en Latinoamérica como en otras economías del mundo, estos cambios involucran consecuencias significativas.

Descifrando el papel del edge computing

Para entender mejor el papel de esta tecnología en la banca, tenemos que mirar de cerca el propósito de su implementación. Los nodos egde, que representan una especie de bancos de datos locales y descentralizados, son producto del desarrollo constante del Industrial Internet of Things (IIot).

Lo que se persigue con esta arquitectura innovadora está relacionado con un mejor análisis de la transmisión de datos al sistema central o la nube. Tanto el fog como el edge computing reducen la cantidad de datos gestionados, lo que mejora la latencia de red e incrementa el tiempo de respuesta de las operaciones. Para lograr que esto suceda, las entidades y empresas financieras deben adaptar sus procesos tecnológicos asociados con el IoT.

Lo bueno es que la tecnología de sensores para crear los data centers locales se está abaratando y eso posibilita un mayor acercamiento de estas soluciones informáticas. El mayor efecto de esta adopción digital está enfocado en mover los recursos de procesamiento y análisis a los extremos o más cerca del usuario final. En consecuencia, quienes utilizan esos servicios pueden obtener mayor disponibilidad, operaciones más rápidas y una atención más ajustada a sus necesidades.

¿Qué importancia tiene el edge computing para la banca latina?

En el marco de una expansión continua del volumen de datos en el modelo de la industria 4.0, el edge computing es una de varias soluciones complementarias. Gestionar de forma eficiente la data de las entidades financieras requiere de inversión, investigación, desarrollo y personal capacitado en estos ámbitos digitales florecientes. Los bancos latinoamericanos necesitan considerar el alcance de estas aplicaciones si quieren competir a un nivel más sofisticado. Esta noción parte de la creciente incorporación de dispositivos conectados, los cuales también se convierten en fuentes de procesamiento independientes de la red global.

Esto implica una mayor inyección y análisis de datos que deben ser filtrados de forma apropiada para cumplir con el servicio esperado. Este desplazamiento hacia edge permite a los bancos tener mayor flexibilidad, rapidez y adaptación a la demanda de consumidores que buscan experiencias con las que se identifican más.

La migración hacia los centros de datos de alto rendimiento permite a las empresas maximizar los recursos y los tiempos de respuesta. Dada la gran cantidad de transacciones que deben ser gestionadas de manera eficiente y en tiempo real, la comunicación efectiva resulta crucial para evitar contratiempos para firmas y clientes.

Por otra parte, las diferentes instituciones financieras se han visto presionadas por la aparición de las fintech y sus productos digitales de 5 minutos. Esta competencia, que se ve reforzada por la preferencia de los usuarios, amerita una transformación constante de lo que significa la experiencia bancaria en todos sus niveles. Asimismo, los nodos de edge computing pueden proporcionar medidas adicionales de seguridad para mitigar la arremetida incesante de ataques cibernéticos.

Esta solución end-to-end puede proporcionar a la banca latinoamericana una plataforma más integrada con tecnología de punta que también favorece la personalización. De la mano con las posibilidades que ofrecen los servicios y las aplicaciones en la nube, hay mucho espacio para destacarse. La inclusión de data centers locales impulsa el crecimiento de las compañías y al mismo tiempo diversifica las opciones para mantener un modelo escalable que cumpla con las expectativas.

El reto de fog y el edge computing

Los escenarios globales y regionales son los que van marcando la pauta para aquellas empresas que deben seguir el ritmo de evolución. Por eso se estima que para el 2021, el 40% del PIB en América Latina estará digitalizado, según International Data Corporation (IDC), lo que también implica un gasto de USD 11 mil millones en hardware, software y servicios cloud diversificados.

Asimismo, se proyecta que un tercio de los principales actores tecnológicos piensa invertir en realidad aumentada los próximos 2 años, mientras que ¾ partes lo harán en soluciones de IoT. Los procesos de búsquedas de voz, inteligencia artificial, realidad virtual y detección biométrica requieren de plataformas avanzadas para integrar estos servicios.

También se espera que para 2020 haya más de 20 millardos de dispositivos conectados, lo que supone un flujo extremadamente masivo de datos. Sumado a las redes 5G y la tendencia hacia la creación de Smart Cities, el escenario está puesto para que la banca latina comprenda la relevancia de estos cambios inevitables que llevan a la implementación del edge computing.

La banca hoy tiene muchos retos y uno de ellos es adaptarse a las nuevas tendencias tecnológicas que les permiten innovar. La data, de sus miles de clientes y millones de transacciones, existe, pero si no se usan las herramientas adecuadas que lean de forma correcta para implementar cambios que mejoren la experiencia de usuario, no sirven de mucho. Edge computing solo es una arista de lo que se viene para los bancos en su tarea de ser más cercanos para sus usuarios.

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Acerca del Autor

Ivanna Zauzich

Periodista que ha escrito para El Comercio, Gestión, Soho, entre otras publicaciones. Apasionada por social media y desarrollo de estrategias digitales. Encuéntrame en: