Cómo optimizar el factoring

     

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La dinámica de los negocios se enfrenta cada vez más a un ritmo vertiginoso que exige mecanismos de financiamiento más eficientes. Mediante el factoring y el confirming, las empresas cuentan con alternativas para generar mayor liquidez en un corto plazo, permitiéndoles seguir desarrollando sus objetivos más inmediatos.

Ante los retos que implica tener relaciones comerciales con multinacionales o corporaciones con cierres contables con tiempos superiores a un mes, estos recursos pueden ayudar a dinamizar tu empresa. Se tiene la percepción que el factoring o el confirming son herramientas costosas que solo están al alcance de grandes compañías, lo que no es cierto.

¿En qué consiste el factoring?

En pocas palabras, el factoring representa un mecanismo regulado de financiamiento que permite obtener cierta liquidez de forma más rápida que otros métodos tradicionales. Para ello, se utiliza como aval documentos financieros como letras de cambio, pagarés, facturas u otros, que implique un derecho de crédito por la prestación de servicios o compraventa de bienes.

Dado que esta operación requiere de un factor, que puede ser un banco, fintech o financiera, éste puede asumir las gestiones de cobranza. A través de dicha institución, se obtiene un pago adelantado cuando se transfiere una factura o nota de crédito de un cliente. Así, el factor tiene la potestad de cobrarle a quien debe cuando se venza el plazo correspondiente.

Es importante saber que esta cesión o endoso de deuda, le confiere el carácter de acreedor a la compañía que adelanta el dinero. Este tipo de préstamos está sujeto a un proceso de investigación para conocer la solvencia de cada cliente. Como el factor puede asumir o no los riesgos en caso de impago, existen varias modalidades.

Tipos de factoring para optimizar el flujo de caja

El factoraje implica un acuerdo comercial donde se establecen las condiciones de las operaciones o servicios involucrados. Entre las modalidades más habituales, podemos distinguir:

Con notificación: en este caso, la financiera es la encargada de avisarle al deudor o cliente la cesión de la factura. En función de los términos que se acuerden, éste ahora está obligado a pagar en el plazo prescrito.

Sin recurso de responsabilidad: Suele ser la más común, puesto que el banco o la fintech es quien asume el riesgo cuando hay impago.

Con recurso o responsabilidad: contraria a la anterior, la empresa que decide optar por este servicio tiene que encargarse de que el deudor cumpla.

Con o sin globalidad: en cualquier instancia, puede suceder que la empresa contratada para proveer el anticipo te exija la globalidad de las facturas. Esta condición puede tratarse de uno o varios clientes que consideres para el contrato.

Factoring de agencia: sin importar la modalidad, es posible que la empresa cedente sea asignada como cobradora por parte de la institución prestataria. Esto exige recolectar los fondos asociados con los deudores con respecto al acuerdo y abonarlos al banco o fintech como corresponda.

Las ventajas del factoraje para tu empresa

Hay que entender que el factoring es un servicio que cumple una normativa específica, por lo que está disponible para cualquier modelo de negocios. No se trata de usarlo cuando vamos a la quiebra, porque se trata de un proceso optimizado que funciona de forma rápida y eficiente. Otros beneficios notables los podemos resumir así:

El factoring te hace más competitivo

Cuando accedes a este servicio que aumenta el flujo de caja en un lapso más corto, dicha ventaja te permite negociar en función de los pagos y no aplicando reducción de costos. Esta entrada de capital, también te da la oportunidad de aumentar la velocidad de tus procesos, lo que implica que una mayor producción se traduce en volumen de ventas más alto.

En este sentido, cuando aprovechas este recurso tienes la posibilidad de pagarle más rápido a tus proveedores y sacar ventaja de quienes te ofrecen descuentos por anticipo. Con el factoring puedes darles tanto a tus clientes como a tus socios comerciales, mejores condiciones de retribución con respecto a la competencia por tu mayor eficiencia.

Hay mejor gestión y mejores indicadores

Esta clase de financiamiento te permite conseguir mayor liquidez cuando tus clientes cuentan con una buena calificación de riesgo. Esto se combina con la obtención de tasas de descuento diferenciales debido a su historial de solvencia.

En caso de que tu empresa sea designada como cobradora, tu cartera se revaloriza por la calidad de tus compradores. Mediante el factoraje, existe la posibilidad de conseguir otros recursos de forma anticipada sin necesidad de aumentar tu nivel de deuda.

Una liquidez más oportuna permite mejorar el desempeño en cuanto a rotación de cartera y rentabilidad sobre tus activos. Esto también te facilita usar las líneas de crédito en otros proyectos de desarrollo para tu negocio.

Agiliza la optimización de la recaudación

Como forma eficiente para manejar la cartera de clientes, el factoring le permite a tu personal de ventas enfocarse más en sus labores. A medida que construyes una reputación de solvencia, esto va disminuyendo el factor de riesgo para las entidades financieras.

Este proceso de negociación también facilita la optimización en los procesos de recaudación. El factoring es un recurso de financiación que te ofrece una amplia gama de opciones para maniobrar en un mundo tan competitivo. La clave en la tramitación es estar atento a las condiciones del factor. Hay que tomar en cuenta la comisión del anticipo y mantener una relación transparente con los clientes.

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Acerca del Autor

Ivanna Zauzich

Periodista que ha escrito para El Comercio, Gestión, Soho, entre otras publicaciones. Apasionada por social media y desarrollo de estrategias digitales. Encuéntrame en: